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Rio de Janeiro



Tu Próximo Destino, Río de Janeiro

Río de Janeiro es una agitada ciudad con servicios e infraestructura de alto nivel. En la zona de Ipanema hallará calles comerciales con bares, restaurantes, librerías, hoteles y todo lo que una ciudad de 6 millones de habitantes tiene en su centro comercial. Por la rua Vizconde de Pirajá se encuentran los comercios más caros, entre ellos las joyerías con piezas realmente de lujo. Las artesanías también se dan cita por aquí, en la Feria de Ipanema un sitio para conocer y comprar.

La Laguna Rodrigo da Freitas es un sitio especial en el medio de la ciudad y cercano a una de las favelas más famosas, la Rosinha. El espejo de agua es ideal para deportes náuticos y cuenta con excelente oferta gastronómica en su entorno, está rodeado de los barrios más relevantes: Lagoa, Ipanema, Leblon, Gávea y Jardim Botânico, y por espacios deportivos, parques, helipuerto, entre otros.

Además de la simpatía y hospitalidad de los cariocas, es el Cristo su gran maravilla. De hecho fue elegido entre las siete maravillas del mundo moderno. En la cima de la montaña del Corcovado a 740 metros de altura, el Cristo Redentor impacta con su blanco níveo y sus 38 metros de altura, se puede acceder en ascensores, en teleférico o subiendo los innumerables escalones que atraviesan el verde selvático del morro. El Cristo es un paseo obligado para los turistas, desde su base se puede tener una vista impresionante de la Ciudad Maravilhosa y sus alrededores, hasta se alcanza a ver el Maracaná como un óvalo dorado a lo lejos.


Si hablamos de morros no podemos obviar al de Santa Teresa un lugar de casitas de colores que ha sido tomado por la bohemia y lo han transformado en una galería de arte al aire libre. Puede llegar en el “bondinho” un ómnibus turístico que pasa por el viaducto de los arcos, y por la rua Almirante Alexandrino por donde se pueden ver hermosas mansiones de estilo francés de comienzos del siglo XIX.

La mega urbe carioca seduce con sus eternos verdes, -mata atlántica-, las playas extensas, bellos cuerpos bronceados, la fiesta perpetua. Esa que una vez al año deslumbra al mundo con su magno carnaval, pero que durante los doce meses está presente en su gente, en la danza, la música y ese particular modo de vida que emula un baile continuo.

Usted verá las playas siempre con gente, el benévolo clima hace que todo el año el sol brille y permita disfrutar de las cálidas aguas, por las noches la iluminación de toda la costa, los puestos callejeros que venden bebidas y las canchas de fútbol o voley playero, mantienen activa a las arenas.

Podrá broncearse en Copacabana la más famosa, le sigue sin rupturas Ipanema, tan bella como la garota inmortalizada en la canción. Ambas están custodiadas por el mar de un lado y por edificios al frente, generalmente hoteles con inmejorables vistas. Ellas son populosas, incansables, en las que encontrará vendedores ambulantes ofreciendo camarones, agua de coco o bikinis, todo mientras disfruta de uno de los sitios emblemáticos de Brasil.

Luego por la costa sigue Leblon y Barra de Tujuca, dos playas más tranquilas y como están enfrentadas a las mejores cadenas hoteleras sus servicios son más completos. No olvide tomar una cerveza o una caipirinha frente al mar en las noches iluminadas por la luna.
En las playas usted hallará duchas, sanitarios, algunas canchas y sitios para deporte, reposeras y bares. Si bien todo el año están repletas la noche del 31 de diciembre es mágica. En ellas tiene lugar la Rebelión, fiesta popular tan celebrada como el carnaval, donde los asistentes visten de blanco y entregan ofrendas de flores al mar.

La Musa Inspiradora:

En 1965, Jobim y Vinicius le confesaron a Helô Pinheiro (cuyo verdadero nombre es Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto) que ella había sido la musa inspiradora. Cuando ella se casó, Tom Jobim y su esposa Teresa fueron los padrinos de la boda. Helô es dueña actualmente de una cadena de locales de venta de bikinis llamado Garota de Ipanema.


Aeropuerto:

El Aeropuerto Internacional de Río de Janeiro se llama Antônio Carlos Jobim (del Galeão), se encuentra a 20 km del centro por lo que en pocos minutos se accede al hotel. Es uno de los más importantes del país ya que está conectado a las principales ciudades de Brasil y del mundo. El Aeropuerto Santos Dumont, localizado en la Bahía de Guanabara y próximo al centro, funciona apenas para los vuelos domésticos.La estación terminal Estación Terminal de Ómnibus Novo Río, se encuentra en Santo Cristo a minutos del centro neurálgico y de las playas. Es más bien utilizada por el turismo local ya que el resto arriba y hace traslados a otras ciudades en avión.

Distancias:

Buzios 270 km
San Pablo: 430 km
Belo Horizonte: 450 km
Brasília: 1160 km

Recomendaciones: Tomar taxis los brasileños en general conducen rápido y no son muy respetuosos de las señales, por lo que manejar le será dificultoso. También puede utilizar los transportes turísticos y los ómnibus de línea para llegar a barrios específicos.

Si bien cada vez hay más seguridad, es aconsejable no llevar objetos de valor a las playas. No se mueva fuera de los circuitos turísticos sin guía.

Fernando de Noronha



Tu Proximo Destino, Fernando de Noronha

El verde esmeralda de su mar contrasta con el azul de su cielo por kilómetros.De un lado está Brasil, este es el “mar de adentro”, con diez playas y dos bahías; una especial en donde no se puede entrar, la Bahía dos Golfinhos. Del otro lado está Africa, ese es el “mar de afuera”, con cuatro playas, una ensenada y dos áreas de contemplación y un conjunto de piscinas naturales en las rocas.Un mar agitado, calmado en algunos puntos por los arrecifes que retienen el mar entre las piedras, áreas enormes repletas de peces coloridos, como inmensos acuarios prontos para ser disfrutados.El turismo se ha desenvuelto en forma sustentable, creando la oportunidad de un encuentro equilibrado entre el hombre y la naturaleza en uno de los santuarios ecológicos mas importantes del mundo.Ir a Fernando de Noronha requiere un mínimo de 5 días, para disfrutar de los innumerables atractivos naturales y vivenciar un poco de la historia de la colonización. Son innumerables las opciones de actividades y paseos, pensados para todo tipo de público y que ofrecen al visitante la chance de ver todas las bellezas naturales de las islas.


Distante 545 km de Recife, y a 360 km de Natal. El Archipiélago está formado por la cima de las montañas de una cordillera de origen volcánica, y está formado por 21 islas, peñascos e islotes con un total aproximado de 26 km2 , teniendo la isla principal una extensión de 17 km2. Está atravesada por la BR 363 (ruta nacional), que con 6 km de extensión, es la mas corta de Brasil. Hay varias urbanizaciones: Vila do Trinta, Vila Floresta Nova, Vila dos Remédios (el centro histórico de la isla), la Vila do Boldró (donde está el Ibama). El transporte consta de un colectivo que pasa cada media hora/45 minutos o a través de buggys-taxis (bastante caros) o incluso alquilar uno (más caro aún, pero vale la pena).La temperatura media es de 28 grados en la tierra y 26 grados en el mar, teniendo solamente 2 estaciones, una seca (septiembre a marzo) y otra lluviosa (abril a agosto) aclarando que el período de lluvias está caracterizado por lluvias esporádicas intercaladas por sol intenso.Fernando de Noronha es un Parque Nacional Marino del Estado de Pernambuco. Solo unos 1.000 visitantes pueden pernoctar en la isla al mismo tiempo, pagando una “Tasa de Preservación”, cobrada en el momento de llegar al aeropuerto y que varía de acuerdo a los días de permanencia.

Para que tipo de turista es:

Especial para todos aquellos que gusten del snorkeling y/o buceo, de disfrutar las mejores playas de Brasil y de un mar increíblemente cristalino. En enero es buen punto para surf. No hay nada que se parezca a un resort, tenerlo muy en cuenta.Fernando de Noronha puede combinarse con otro destino (Natal, Pipa ó Recife, Porto de Galinhas), siempre y cuando se tenga la precaución de dejarlo para el final. Por más hermoso que sea el lugar que haya elegido, NUNCA podrá compararse con la belleza de las playas de Noronha.Acceso:Se llega hasta Natal o Recife en los vuelos de TAM, y de allí en aviones de menor porte hasta la isla (1 hora desde Natal, 1 hora y media desde Recife).

Excursiones/actividades:

Lo más destacado lógicamente es el mar: las playas de Do Sancho, Cacimba do Padre y Baia dos Porcos son las más bonitas de todo Brasil, hay que ir cuantas veces se pueda. Además, hay otras playas que son verdaderos acuarios naturales como la de Atalaia, con acceso limitado y condiciones especiales. El buceo y el snorkel son de nivel mundial, no hay que dejar de practicarlos. Se alquila equipamiento, se organizan excursiones y cursos. Una variante muy interesante es el “planasub” que es buceo pero remolcado por una lancha.El avistaje de delfines desde el mirador de la Baia dos golfinhos es mejor entre las 6 y las 8 am, cuando entran a la bahía.También hay un par de ruinas históricas, como el Forte dos Remedios y la Iglesia, que mercen una visita.Las tortugas marinas se prestan a observación a partir del mes de noviembre.

Alojamiento:

A grandes rasgos, hay dos tipos de alojamiento en Noronha: las “Posadas domiciliarias” que progresivamente van dejando de ser simples cuartos, para ir estandarizándose en categorías (uno, dos o tres “golfinhos”), y las posadas sofisticadas, que hasta cuentan con piscinas, jacuzzis y decks con vista la mar. Es fundamental reservar con mucha anticipación. La isla tiene mucha demanda y poca capacidad.

Que llevar:

Zapatillas cómodas, protector solar, ropas livianas y por precaución un abrigo, gorro, trajes de baño, ojotas, anteojos oscuros, equipo de buceo o snorkeling (tambien pueden ser alquilados en la isla) y mucha disposición para disfrutar.Lleve también dinero en efectivo, porque la mayoría de los comercios no reciben tarjetas de crédito. El Banco Real es el único en el Archipiélago y no hay casas de cambio.Los pocos comercios que aceptan tarjetas de crédito operan con: Visa – Hipercard – Martercard y Dinners.

Primer Hotel 6 Estrellas en Brasil


Sin una fecha concreta definida (se habla ahora del primer trimestre del 2008), se aproxima la postergada ya varias veces inauguración del primer hotel de seis estrellas brasileño, el Warapuru en Itacaré, estado de Bahía.


De lo maravilloso que es el complejo hotelero y residencial, lo increíbles que son sus habitaciones, los detalles sobre los arquitectos, decoradores y profesionales que trabajaron en él, de todo eso que rodea la promoción de un producto de lujo no me voy a ocupar aquí. Se lo dejo a los que lo hacen mucho mejor que yo. Tampoco voy a decir aquello de que “ya era hora que Brasil tuviera un lugar así” y “va a generar riqueza” (generar, la va a generar, sin duda; el problema está en la distribución) y frases parecidas; hay que dejar algo de trabajo para el brazo periodístico de la industria turística. Prefiero ocuparme de los aspectos sobre los cuales vamos a oír hablar menos: impacto ambiental, impacto social y desarrollo sostenible.
Aunque haya que buscar las noticias con lupa, el proyecto ha estado rodeado de una gran polémica por su impacto ambiental. Basta ver las ilustraciones de su página web para entender que no se puede construir un hotel fastuoso en el medio de un pedazo intocado de selva tropical sin que le salga humo a la motosierra. Por no hablar de otros problemas como la sobreexplotación de acuíferos para garantizar el suministro de agua al hotel, desplazamiento forzado de la fauna local (que incluye especies amenazadas de extinción), incógnita sobre el destino de las aguas residuales y un largo etcétera que también incluye las especiales demandas de consumo energético, alimenticio y de otro tipo generadas por un establecimiento de lujo.


El que quiera puede leer la nota de la Fiscalía del Estado de Bahía, publicada ya en agosto de 2006, explicando cómo dos de sus representantes requerían en aquel entonces la paralización inmediata de las obras del hotel para impedir “obras irregulares y degradadoras del medio ambiente” y garantizar “la protección de la zona costera y de las áreas de Bosque Atlántico”. En dicha nota queda bien claro el daño causado por la construcción del hotel a un pedazo de Bosque Atlántico que estaba en avanzada fase de regeneración.


El que quiera también puede darle un vistazo a un resumen de lo discutido en la Reunião extraordinária do Comitê Executivo com a Comissão de Acompanhamento do Warapuru e com a Coordenação Ambiental do empreendimento, que se puede consultar en la página de SOS - Itacaré. Su lectura es toda una lección sobre cómo se construye el desarrollo insostenible. Los temas son universales. Por parte de los ecologistas y representantes comunitarios, preocupación por el daño irreparable causado por la obra al medio ambiente y la fauna del local. Incertidumbre sobre la protección futura de la zona (no ha sido definido adónde irán las aguas residuales). Por parte de las autoridades y los inversores, la protección del medio ambiente que queda reducida a un trueque vergonzoso (una guardería y fondos para proyectos agrícolas para compensar la tala de árboles, y pelillos a la mar). Y algo que se cae por su propio peso: ¿no habría que haber atado todos los cabos antes de comenzar a talar el primer árbol?


Otra discusión igualmente interesante es la del impacto social de la obra. Causalmente o no, el hotel de lujo se instaló en un municipio que tiene el menor nivel salarial de toda la hotelería brasileña. Bajo nivel salarial que refleja la falta de capacitación y formación de sus habitantes. En vez de ofrecerles la posibilidad de formarse y mejorar sus conocimientos, lo que va a ocurrir es lo de siempre: mano de obra más cualificada venida de fuera que se queda con casi todos los trabajos - ciertamente los mejores -. Como os podéis imaginar, un hotel que tiene 7 empleados para cada huésped, incluyendo un mayordomo por habitación, no sale ahí contratando personas que ni siquiera están alfabetizadas. No hay, por tanto, contrapartida para la población que alberga el nuevo establecimiento. O sí la hay, pero en sentido negativo. Ya se empiezan a constatar los efectos socioambientales del flujo demográfico causado por la obra, con invasiones de terreno en todo el municipio y la eliminación de vegetación por todas partes. El alcalde de Itacaré, claro, afirma que lo que importa es la recaudación de impuestos, independientemente de que los empleos se queden con la gente del lugar o con la de fuera.


Podéis seguir, es solo buscar “paralisação” y “warapuru” en Google para ver el resto de la historia, con una sucesión de pedidos de suspensión de la obra por parte de fiscales, decisiones de jueces que anulan el pedido de los fiscales, nuevos recursos, nuevas decisiones judiciales a favor del hotel. Todos sabemos que la historia va a tener un final feliz - para los dueños del hotel -. No vale la pena continuar, porque hemos visto esta película numerosas veces. Autoridades a todos los niveles, periodistas de viajes, a todo el mundo se llena la boca a la hora de hablar de un futuro sostenible para el turismo en el país. Pero el concepto de sostenibilidad es mucho más que un eslogan. Hay que ser militante y practicarlo. No hay que aceptar que alguien le ponga el calificativo eco a algo que ciertamente lo es. A mí no se me puede caer la baba ante un proyecto como el Warapuru. Más bien, se me llena el corazón de tristeza. Hay que haber recorrido muchos kilómetros de costa brasileña para ser consciente de lo que nos estamos cargando.
P.S.: me puse a escribir esta entrada a raíz de un comentario en 53 lugares para conocer, según The New York Times sobre la perplejidad que le provocaban a Jorge Gobbi las justificativas dadas por el periódico estadounidense para la elección de Buenos Aires. Explorando esa lista del diario neoyorquino me encontré con el proyecto del Warapuru mencionado en el puesto 41 de la lista: It ended up on several “it” lists before a single guest arrived. But the Warapuru, a lavish eco-resort, is expected to finally open next year. Designed by the London-based Anouska Hempel, the resort has brought attention to Itacaré, an under-the-radar beach town on Brazil’s north coast that draws celebrities and the elite of Rio de Janeiro.


Y si al NYT, representante de lo más lúcido de la prensa estadounidense, no parecen importarle demasiado las consideraciones ambientales (acepta lo de eco sin pestañear), no esperéis mayor sensibilidad de la prensa brasileña, que va a estar más interesada en los muebles y la decoración de los cuartos, y en el menú del restaurante. Al fin y al cabo, no podemos desdeñar los pingües beneficios que el turismo de lujo genera para quien informa sobre él.
Mas info en www.hoteles6estrellas.com